Bienvenido

Tratamiento del dolor
sin antiinflamatorios farmacológicos

+25 años de experiencia

Damos calidad de vida a nuestros pacientes

Siempre vamos a hacer condroprotección y tratar la osteoporosis para evitar fracturas

El Centro Médico Doctora Escribano posee una larga trayectoria al servicio de tratamientos para evitar el dolor. Trabajamos con equipos de alta tecnología. Recomendamos a nuestros pacientes revisiones anuales para trabajar de la mano con su salud y se pueda evaluar la evolución de la masa ósea.  Con dolores no se puede vivir. 

En el Centro Médico Doctora Escribano sabemos que se puede vivir sin dolor y contamos con más de 25 años (desde Abril de 1994) dedicándonos a ello. Deje de sufrir, analizaremos su caso de manera personalizada y le ofreceremos una solución para que vuelva a vivir sin ningún dolor. Vivir es envejecer, por ello es importante hacerlo  con calidad de vida y sin dolor.  

Preguntas Frecuentes

Para leer las respuestas, simplemente haz click en la pregunta. 
 

¿Qué patologías tratan en el centro?

Tratamos las dos enfermedades degenerativas por excelencia, que son la artrosis y la osteoporosis, que son muy invalidantes. Asimismo, tratamos la fibromialgia y, en general, las patologías osteoarticulares.

Cuando una articulación empieza a degenerar se produce dolor y siempre que tenemos dolor es porque hay una lesión. El dolor es un aviso, es un mecanismo de defensa, lo mismo que las contracturas musculares. Muchas pacientes nos dicen en la primera consulta: “No, es que lo mío es muscular”. Pero no es así, el músculo es un mecanismo de defensa y cuando la articulación está dañada, el músculo se contrae para preservar lo que hay debajo, que es la articulación o el hueso.

La osteoporosis no produce dolor, de ahí que se conozca como epidemia silenciosa. Lo que produce dolor es la artrosis. Es a partir de los 45-50 años que se empiezan a notar los primeros síntomas de la artrosis.

Podemos o no tener osteoporosis, pero de la artrosis no se va a librar nadie, en mayor o menor intensidad, por encima de los 40-50 años. La artrosis es un tributo que pagamos por el hecho de envejecer.

La artrosis es la fibrosis del cartílago que tenemos entre hueso y hueso. Hay factores que pueden acelerar su pérdida, como el deporte en exceso (sobre todo los deportes de impacto), determinados trabajos, la obesidad, etc. El cartílago hay que cuidarlo, porque no se regenera. En el centro lo que hacemos es nutrir ese cartílago que tenemos y ralentizar el proceso de envejecimiento.

¿Cuándo diagnosticamos estas enfermedades?

El diagnóstico lo vamos a establecer a partir de los 30 años, pero hemos diagnosticado en ocasiones a gente más joven.

Suele suceder que vienen al centro personas que nos indican que sufren un dolor, que a veces es por la mañana y les llega a impedir que, cuando se levantan puedan cerrar las manos. Es decir, padecen rigidez y/o les duelen los hombros, las lumbares, las cervicales, etc. 

Esto se produce porque estas personas están empezando a perder el cartílago, lo que en terminología médica se conoce como que está empezando a fibrosarse. Aunque este proceso no se aprecie en radiografías, eso no quiere decir que no se haya iniciado, pues si sufre todos estos síntomas es muy probable que sí.

Normalmente pensaremos algo como “es que no he dormido bien”, “es que he tenido una mala postura”, etc. Pero la realidad es que si la articulación está bien, por mucho que hayas dormido mal, en cuanto te mueves un poco el dolor desaparece en menos de un minuto. Si no desaparece, tenemos que actuar, porque a la larga te merma tu calidad de vida e influye en tu humor y estado de ánimo. De hecho, muchos pacientes vienen a nuestro centro diciéndonos que “ya lo pago hasta con mi marido, con mis hijos, me ha cambiado el carácter”. Lo cual es normal, porque cuando se tiene dolor no se puede aguantar.

Esos pequeños dolores suelen ser síntoma de una artrosis incipiente. Es frecuente que esta artrosis se diagnostique como fibromialgia. Hay que tener mucho cuidado en esos casos, porque nos hemos encontrado con pacientes que vienen a nuestra consulta a los 5 o 10 años y en ese caso la artrosis que sufren es irreversible. En el momento en el que aparecen los osteofitos y la esclerosis subcondral, no hay vuelta atrás y lo único que se puede hacer es un tratamiento paliativo, para quitar el dolor.

¿Es nuestra expectativa de vida cada vez mayor?

Efectivamente, cada vez la expectativa de vida es mayor y hoy en día se vive mucho, pero se vive muy mal los últimos años. Nosotros queremos contribuir a mejorar esa calidad de vida. Lo  que vamos a conseguir es que usted viva mejor, viva sin dolor, porque con dolor no se puede vivir.

¿Es suficiente quitar el dolor para controlas las enfermedades?

No, por supuesto que no. En nuestra clínica, además de quitar el dolor, lo que hacemos es prevenir mediante condroprotección. Con ello, protegemos el cartílago, que a partir de los 30 años empieza a deteriorarse, y además nutrimos los huesos para aumentar la masa ósea.

¿Cómo se realiza el diagnóstico?

Para diagnosticar la osteoporosis hay que hacer una densitometría. Esta prueba es la única forma de diagnosticar la osteoporosis.

La artrosis se diagnostica por radiografías, ecografías, resonancias magnéticas y la inmensa mayoría de las veces por la sintomatología.

Si desde los 30 años me cuido los cartílagos y me realizo densitometrías óseas con asiduidad, me aseguro una gran calidad de vida a partir de los 50 años. Vivir con calidad de vida, sin dolor, debería ser para todos nosotros fundamental.

Siempre hablamos de las mujeres, ¿en los hombres no se dan estas patologías?

Por supuesto que sí. Por suerte o por desgracia, todos envejecemos. Si bien es cierto que la osteoporosis es más frecuente en mujeres que en hombres, cuando la sufren elloses mucho más agresiva. 

La artrosis, como ya hemos indicado, es un tributo que todos vamos a pagar por el hecho de vivir: todos acabaremos con artrosis en mayor o menor grado, dependiendo de nuestra genética, de nuestra alimentación y del deporte que hayamos realizado. Por consiguiente, tanto hombres como mujeres debemos cuidar y mimar nuestros cartílagos si queremos tener una vida digna a partir de los 50 años, una vida en la que seamos independientes y no veamos mermadas nuestras facultades motoras.

La clínica está dedicada a todas las personas que tengan dolor, ya sean hombres o mujeres: Cualquier  persona que tenga dolor y que no pueda o no quiera tomar antiinflamatorios farmacológicos.

 

El centro ya tiene generaciones de la misma familia...

Sí, ya tenemos varias generaciones porque son más de 30 años los que llevamos realizando este tratamiento.

Tenemos a nietas, hijas, madres, abuelas e incluso bisabuelas y es lógico, porque cuando las hijas empiezan con esos pequeños dolores, las madres o las abuelas rápidamente las traen a nuestro centro.

¿Cómo influye la alimentación en estos procesos?

La alimentación tiene mucho que ver. Hoy por hoy, tenemos adolescentes tratándose en la clínica porque se han alimentado mal y como consecuencia de esto empiezan a tener dolores articulares.

Muchas veces, estos déficit son debidos a dietas de adelgazamiento demasiado drásticas. Al igual que la obesidad es nefasta para la artrosis, también hay que tener mucho cuidado con las dietas.

Ahora bien, le echamos la culpa a la alimentación, a los trabajos, al deporte, etc., pero si hay algo importante en estas patologías es el factor genético. Al final llegamos a la conclusión de que los genes son los que marcan la evolución de los procesos.

¿Cómo se manifiesta la osteoporosis?

Desde que nacemos estamos formando y destruyendo masa ósea, pero a partir de los 30 años dejamos de formarla y ya sólo se va a destruir hueso, esto es la osteoporosis.

De todos modos, hay personas que van a destruir menos hueso, que con 60-70 años tienen los huesos fantásticos y que están por encima de la media a nivel de masa ósea. Genéticamente, hay personas que tienen una mayor predisposición, por eso el primer gran error es la realización de densitometrías sólo a partir de la menopausia.

Como ya hemos dicho, esta “epidemia silenciosa” te va destruyendo progresivamente hasta que un día te levantas y se te rompe la cadera. Tal y como suele contarse, no sabes si te has  roto la cadera y te has caído o si te has caído y te has roto la cadera. Pero en pacientes con una osteoporosis severa primero  se rompe la cadera y luego viene la caída.

Nosotros tenemos la satisfacción de ver cómo evolucionan las personas que hacen nuestro tratamiento comparando la densitometría previa al mismo con la posterior: ganan masa ósea. Hacemos que los pacientes vivan un poco mejor, que tengan calidad de vida.

Lo ideal sería llegar a los 30 años con un buen valor de masa ósea y así estar en condiciones óptimas para afrontar esas pérdidas.

Por eso recomendamos la realización de la prueba una vez al año, ya que los cambios degenerativos son valorables más o menos en ese tiempo.

¿Qué otras patologías tratan?

La artritis, que muchas veces se confunde con la artrosis o puede ir acompañada de ésta.

La fibromialgia, cuyo nombre indica que se presenta con dolor de las fibras musculares.

También las hernias discales y, en general, todas las patologías osteoarticulares.

Primero hay que hacer una densitometría para ver cómo está nuestro hueso y después comprobar cómo se encuentran las articulaciones.

¿El deporte es bueno para estas enfermedades?

El deporte es bueno, pero siempre protegiendo y nutriendo el cartílago. Si no hacemos condroprotección, el deportista va a tener problemas antes que los demás.

El deporte, en general, es maravilloso pero destruye el cartílago, por eso defendemos la natación, ya que en el agua pesamos el 10% de nuestro peso real y podemos mover todas las articulaciones sin cargar el cartílago. También fortalecemos el corazón y favorecemos el depósito de calcio en los huesos. Nadar o simplemente hacer movimientos en el agua es un ejercicio que nos va a ayudar mucho.

Las personas que han realizado esfuerzos importantes trabajando y han hecho mucho deporte son las que más artrosis secundarias van a tener. Por eso estamos a favor del deporte, pero con condroprotección, es decir, nutriendo los cartílagos.

Por otro lado, hay profesiones que llevan asociadas patologías específicas, como pueden ser los peluqueros, en los que el problema que suelen tener se encuentra en el hombro, como consecuencia de los movimientos repetitivos. Esto es lo que llamamos artrosis secundaria al trabajo excesivo.

¿Qué es exactamente la densitometría?

La densitometría es una prueba diagnóstica muy sencilla, pero que nos da una información muy valiosa: nos dice exactamente la pérdida de masa ósea que tenemos a nivel  del hueso trabecular y del hueso cortical. 

Todos tenemos dos tipos de huesos, los cortos o trabéculas, como pueden ser los huesos de la columna, y los largos o corticales, como los del fémur.

Con la densitometría vamos a ver cómo están ambos tipos de hueso, si tenemos pérdida de masa ósea o si por el contrario tenemos los huesos muy duros, que entonces podrían destruir los cartílagos del esqueleto. Con la densitometría cuantificamos la masa ósea en gramos por centímetro cuadrado. Es la única prueba que existe hoy para diagnosticar la osteoporosis. Dura 10 minutos, no hay radiación, no se inyecta ningún contraste y no duele.

La Organización Mundial de la Salud declaró en 1994 que con una T-Score de -2,5 se puede hablar de una osteoporosis instaurada, por lo que no debemos llegar a esos parámetros. Es, por tanto, muy importante hacerse densitometrías a partir de los 30 años. Si estamos ante una osteopenia de -1,5, advertimos que nos encontramos ya ante una pérdida que hay que controlar.

Una vez diagnosticada, con nuestro tratamiento se recupera masa  ósea.

¿Cómo es el tratamiento?

El tratamiento se realiza una vez al año. En nuestro centro tratamos el dolor sin antiinflamatorios farmacológicos.

Tenemos claro que los antiinflamatorios no sirven de nada cuando se trata procesos crónicos y que finalmente terminan deteriorando órganos como el estómago, el hígado y los riñones. No tiene sentido el tomar un antiinflamatorio farmacológico para que, con suerte, se quite el dolor sólo un rato.

Recibimos frecuentemente pacientes con tratamientos que llegan incluso hasta la morfina, antidepresivos y tranquilizantes. Es lógico, porque los dolores son graves y muchas veces no les dejan ni dormir, para lo cual toman los tranquilizantes.

Además de esto, el vivir con dolor llega un momento que condiciona el carácter y el estado de ánimo, e incluso produce depresión y por eso muchas personas terminan tomando los antidepresivos.

Nuestros tratamientos se realizan con equipos médicos de alta tecnología y no tienen efectos secundarios de ningún tipo. Toda persona que sufra dolor se va a beneficiar. Todo es científico. Lo  que hacemos es quitarles el dolor lentamente, no de una forma brusca.

Tanto nuestro Equipo de Láser como nuestra unidad de Magnetoterapia son prototipos de la Dra. Escribano, equipos médicos de última generación y hoy por hoy no existen otros equipos que puedan equipararse ni en potencia ni en efectividad. 

El láser está dentro del espectro lumínico, no hay radiación ionizante porque estamos dentro de la luz amplificada, que son las siglas de LASER. Es un láser especial dedicado  exclusivamente a tratar el dolor y la inflamación sin ningún tipo de efecto secundario. Se trata de un antiinflamatorio natural.

¿Qué resultados se obtienen con el tratamiento?

Frecuentemente, las personas que llegan a nuestra consulta vienen desesperadas, porque han hecho de todo, han tomado de todo y siguen con dolor.

Cuando empiezan con nosotros ya no nos dejan, porque saben que les hace bien. Todos los años vienen a realizarse el tratamiento para mantener ese bienestar y esa calidad de vida que habían perdido.

Hay personas que llevan 30 años con nosotros, nutriendo sus cartílagos.

En estos 30 años que llevamos abiertos, miles y miles de personas se han beneficiado de nuestros tratamientos.

Está claro es que con dolor no se puede vivir. El dolor nos modifica el carácter, nos produce primero tristeza, después depresión, limita nuestras actividades habituales y nos resta independencia. Por  eso nuestros pacientes siempre nos dicen: Ahora sé lo que es vivir.

¿Cuándo se debe empezar el tratamiento?

A partir de los 30 años habría que hacer una densitometría y posteriormente realizar revisiones para controlar la evolución de nuestro aparato osteoarticular.

 

Es innecesario vivir con dolor y sufrir cuando tenemos soluciones de verdad. Aunque no tengan sintomatología, si tienen familiares con patología ósea, acérquense a nuestro centro. La prevención y el mantenimiento son fundamentales porque nuestros huesos y nuestros cartílagos nos tienen que durar toda la vida y en buenas condiciones.  

La gente cree que estas enfermedades sólo afectan a personas mayores pero no es así, hay muchas personas que con 40 años ya tienen síntomas. Nuestros tratamientos se realizan con equipos médicos de alta tecnología, no hay efectos secundarios de ningún tipo. Toda persona que sufra dolor se va a beneficiar.

 

¿Sufres de dolor?

En el Centro Médico Doctora Escribano somos especialistas en medicina preventiva: evita los dolores y las patologías. Si tu dolor se produce después de una caída o mal movimiento, ven a vernos para que te diagnostiquemos. 

Artrosis

Es la pérdida de cartílago que se produce en las articulaciones a partir de los 30 años. Se reconoce por pequeños dolores articulares en una o varias articulaciones, como pueden ser las rodillas, cervicales, lumbares, manos, hombros…

Osteoporosis

Es la pérdida de masa osea, la descalcificación que se produce en nuestro esqueleto a partir de los 30 años

Fibromialgia

Fibromialgia como su nombre indica, es una enfermedad caracterizada por el dolor de las fibras musculares..

CENTRO MÉDICO DOCTORA ESCRIBANO

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Si tienes dolores o una fractura, llama al Centro Médico Doctora Escribano.

En la primera consulta, de forma gratuita, te ofrecemos el diagnóstico y te comentamos cuál sería el tratamiento que pautaríamos.

«Vine al Centro Médico Doctora Escribano hace ya veinte años porque no podía vivir de los dolores que sufría y me recuperé perfectamente. Desde entonces, cada año vengo a unas sesiones de mantenimiento y no he vuelto a sufrir dolor. Les debo mi alegría».  
— María, 75 años.

«Ya no me duele nada».
— José Manuel, 53 años.

«Me rompí la cadera y después de que me operaran vine al centro y gracias a ellos he vuelto a vivir. Ay, si les hubiera conocido antes».
— Leonor, 83 años.

«Desde muy joven vieron que tenía los huesos muy débiles, quizá porque no tomaba casi leche. En el cento me diagnosticaron y tras unas pocas semanas, mis huesos estaban ya fuertes y me notaba con mucha más energía».
— Juan, 22 años.

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